Qué ver en el Louvre en 3 horas: 25 obras imprescindibles

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Visitar un museo es siempre un buen plan, porque te permite sumergirte en la cultura y la historia de un lugar. Sin embargo, el Museo del Louvre es tan grande que visitarlo con poco tiempo puede ser un poco frustrante. Pero no te preocupes, hay maneras de planear la visita al museo si sabés qué es lo que querés ver. Así que, si no tenés muy claro que ver en el Louvre, acá vas a encontrar una guía con las obras recomendadas para que veas en una tarde o una mañana. Una selección con algunas de las obras más destacadas y su importancia en la historia del arte.

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Tabla de contenidos

Qué ver en el Louvre en una tarde:

Días y horarios de visita

  • El museo abre los lunes, miércoles, jueves, sábado y domingo de 9 a 18 horas.
  • Los viernes de 9 a 21.45 horas.
  • Martes cerrado
  • También cierra el 1 de enero, 1 de mayo y 25 de diciembre.
  • Podés entrar hasta 1 hora antes del cierre.

 

Líneas 1 y 7: estación Palais-Royal / Musée du Louvre
Línea 14: estación Pyramides

Qué ver en el Louvre:

Entrada

  • La entrada principal es por la Pirámide de cristal, y se divide en cuatro filas distintas. De acuerdo a si tenés o no la entrada y otros tipos de accesos.
  • Otras entradas están en el centro comercial del Carrusel del Louvre, en el pasaje Richelieu y en la puerta de los Leones. Estas se habilitan de acuerdo a la cantidad de gente.
  • La entrada general es de €15 (comprándola en el museo) y de €17 (por internet). Todas las tarifas las podés ver en la página del Louvre.
  • El 14 de julio la entrada es gratuita. También el primer domingo de cada mes (de octubre a marzo).
  • Lo más recomendable es comprar la entrada previamente para evitar las filas.
  • Si vas a visitar varios museos en París, lo mejor es que compres el Paris Museum Pass. Tenés la opción para 2, 4 o 6 días. Incluye la entrada a las principales atracciones de París y podés entrar más de una vez.
  • También tenés la opción de hacer una Visita guiada en español.

 

 

 

Qué ver en el Louvre:

El Museo

El museo del Louvre es uno de los más grandes y visitados del mundo. Está ubicado en un edificio del siglo XIII, que era antiguamente la residencia real francesa. En el año 1793 fue transformado en museo.

La pirámide de cristal que está en la entrada principal fue construida en 1989 como parte de una renovación del museo. Si bien, al principio fue bastante resistida, hoy es una de las características más distintivas y la imagen más famosa del Louvre.

Comenzó con la adquisición de la colección privada del rey Francisco I en el siglo XVI. Desde entonces, se expandió y hoy tiene más de 400.000 obras.

Aunque no todas están expuestas, es un museo enorme y es muy fácil perderse entre tantas salas y pasillos.

En realidad, conocerlo completo y en detalle te llevaría muchísimo tiempo. Pero no es imposible recorrerlo en una tarde para ver sus obras más destacadas.

Así que, no te olvides de retirar el plano del museo y seleccionar bien las obras para ver con más detenimiento. Acá te damos algunas ideas.

Comenzamos…

Qué ver en el Louvre:

25 Obras destacadas

Para hacer un recorrido por el Museo del Louvre seleccionamos obras de distintas épocas que se destacan por algo en especial. Pero obviamente eso depende del gusto de cada uno.

La inmensa colección del museo abarca desde el milenio 7 a. C. hasta los años 1850 y está dividida en distintos departamentos:

  • Egipto
  • Grecia, Etruria y Roma
  • Antigüedades orientales
  • Artes del Islam
  • Pinturas
  • Esculturas
  • Artes gráficas
  • Objetos de arte

Están distribuidos en 5 plantas y 3 alas: Richelieu, Sully y Denon.

Qué ver en el Louvre:

Nivel -1

1- Los caballos de Marly 

Ubicación: Nivel -1, Sala 102 – Patio Marly (ala Richelieu).

Autor: Guillaume Coustou (1745)

Los caballos de Marly están en el Patio escultórico cubierto. En general, las obras de este patio fueron hechas para ser ubicadas en el exterior.

En este caso, se conservaron del Palacio de Marly, que era la residencia de recreo de Luis XIV, que estaba cerca de Versalles.

Son dos grupos escultóricos de caballos salvajes con su palafrenero, ejemplos de la escultura francesa del barroco tardío.

 

2- Retrato de momia «La europea»

Ubicación: Nivel -1, Sala 183 (ala Denon).

Arte funerario de Egipto (Siglo II – período romano)

En la sala 183 vas a encontrar varios de los retratos de El Fayum.

Son retratos pintados sobre tablas de madera o telas y cubrían el rostro de muchas momias.

Se encontraron en todo Egipto, pero especialmente en la zona de El Fayum, y son de la época de la ocupación romana en Egipto.

Muchos están hechos a la encáustica (con cera), y resaltan por el naturalismo con el que están pintados.

Están entre los primeros retratos de la historia del arte y, además, son unos de los pocos ejemplos que quedaron de la pintura de la Antigüedad.

 

Qué ver en el Louvre:

Nivel 0

3- Código de Hammurabi

Ubicación: Nivel 0, Sala 227 (ala Richelieu).

Primera dinastía de Babilonia, Mesopotamia (Siglo XVIII a.C.)

La estela de piedra donde se grabó el código de Hammurabi es una de las obras más importantes que tenés que ver en el Louvre.

Fue grabada por el rey de Babilonia, Hammurabi, y es una de las primeras leyes escritas de la historia.

Tiene las 282 leyes que regulaban la vida cotidiana y los derechos de las personas en la sociedad babilónica. Estas leyes se basan en la «Ley del Talión» (ojo por ojo; diente por diente), y es una de las primeras que toma en cuenta la presunción de inocencia.

En la parte superior hay relieves que representan al rey Hammurabi recibiendo la ley de manos del dios Shamash.

 

4- Toros alados del palacio de Sargón II

Ubicación: Nivel 0, Sala 229 (ala Richelieu).

Imperio Neo-Asirio – Jorsabad Mesopotamia – actual Irak (Siglo VIII a.C.)

En el Patio Jorsabad vas a encontrar los restos la ciudad construida por el rey asirio Sargón II a fines del siglo VIII a.C.

Los relieves de los toros alados monumentales eran parte de la decoración del palacio de Sargón II y tenían, además, una función mágica.

Eran los encargados de proteger a la ciudad y al palacio, tanto de los enemigos, como de los malos espíritus. Por eso, se ubicaban en parejas, junto a los umbrales de las puertas o lugares de paso.

Tienen cuerpo y orejas de toro, alas de águila y rostro humano con una tiara alta. Combinaban, así, los poderes de las distintas especies para aumentar la protección.

 

5- Palacio de Darío (Sala 308)

Ubicación: Nivel 0, Sala 308 (ala Sully)

Arte persa – Dinastía Aqueménida (Siglo V a.C.)

En la sala 308 podés ver los restos del palacio comenzado por Darío I en Persépolis, como residencia real.

De la decoración, subsisten fragmentos del conjunto de bajorrelieves hechos con paneles de ladrillos de terracota esmaltados.

Estos frisos muestran una procesión de leones, toros y otros animales reales y fantásticos. También se incluyen figuras humanas que llevan ofrendas y participan en ceremonias.

El friso de los arqueros representa al ejército persa con escudos, lanzas, arcos y flechas. Eran parte de la guardia real y fueron llamados “inmortales”, porque eran constantemente reemplazados sin disminuir su número.

El nivel de detalle y la calidad artística del friso son impresionantes, y es considerado una de las obras maestras del arte antiguo persa.

Qué ver en el Louvre: una de las obras más icónicas 

6- Venus de Milo

Ubicación: Nivel 0, Sala 345 (ala Sully)

Período helenístico (Siglo II a.C.)

La Venus de Milo es una de las obras más visitadas y que tenés que ver en el Louvre.

Es la famosa escultura de la antigua diosa griega Afrodita, conocida también como Venus en la mitología romana.

Qué ver en el Louvre

La escultura fue descubierta por un campesino en la isla griega de Milo en 1820 y fue comprada por el gobierno francés.

Sus brazos se perdieron a lo largo de los siglos y nunca fueron encontrados. Pero esta es una de las características que la hicieron una imagen icónica. Hoy ya nadie se imaginaría esa escultura de otra manera.

Es, además, un ejemplo de la belleza clásica de proporciones armónicas, que va a ser retomado por los artistas del Renacimiento italiano.

7- Esclavo moribundo

Ubicación: Nivel 0, Sala 403 (ala Denon).

Autor: Miguel Ángel Buonarroti (1513/1515)

El esclavo moribundo es una de las esculturas que hizo Miguel Ángel para la Tumba del papa Giulio II. Era un proyecto enorme que tuvo muchas complicaciones y nunca se terminó totalmente. (Cuando se canceló el proyecto, el papa lo mandó a pintar el techo de la Capilla Sixtina).

Hoy esa tumba está en la Basílica de San Pedro en Vincoli, donde podés ver el famoso Moisés. Pero no se parece en nada a los primeros proyectos que incluían muchas más esculturas de las que hay ahora.

Los esclavos iban a formar parte del primer nivel del monumento. En el Louvre hay dos de los seis que Miguel Ángel comenzó para la tumba. Además del Esclavo moribundo, está el Esclavo rebelde. Los otros cuatro los podés ver en la Galleria dell´Accademia de Florencia.

  • En la misma Sala 403, podés ver la escultura neoclásica de Cupido y Psiqué, realizada por Antonio Canova en el Siglo XVIII. De Bernini, está, por ejemplo el Retrato del Cardenal Richelieu (1640-1641).

Qué ver en el Louvre:

Nivel 1

8- Escriba sentado

Ubicación: Nivel 1, Sala 635 (ala Sully).

Egipto Antiguo Imperio (Dinastía IV)

El Escriba sentado es una estatua de tamaño natural del Antiguo Egipto realizada en torno al año 2600 a.C. Fue descubierta en la necrópolis de Saqqara, en Egipto, en 1850.

Está tallada en piedra caliza y se destaca por el realismo y la naturalidad de la representación del cuerpo humano. Esto contrasta con la rigidez y estilización de la mayoría de las obras de arte egipcias de la época.

Qué ver en el Louvre

Uno de los detalles de esta escultura son los ojos, que fueron tallados en cristal de roca. Este material se usó para dar un mayor realismo y expresividad. Además, resalta la importancia de la mirada en la representación de la figura humana en la cultura egipcia.

Se cree que el escriba era un oficial del gobierno o un sacerdote, ya que lleva una túnica ajustada y un collar distintivo.

Qué ver en el Louvre:

Obras del Renacimiento y del Barroco italiano

9- San Francisco de Asís recibiendo los estigmas

Ubicación: Nivel 1, Sala 708 (ala Denon)

Autor: Giotto – (1300/1325)

En el Salón cuadrado (Sala 708) del Louvre vas a encontrar muchas obras del Renacimiento italiano.

Podés ver cuadros de Botticelli, Filippino Lippi, Fra Angelico, Uccello y Giotto, entre otros.

A Giotto di Bordone se lo considera el padre del Renacimiento. También fue arquitecto, y una de sus obras más famosas es el Campanario de la Catedral de Florencia (Il campanille di Giotto).

Como pintor, fue uno de los primeros en tratar de pintar lo que veía directo de la realidad, como la profundidad y los volúmenes.

La pintura del Louvre representa a San Francisco de Asís en el momento de recibir los estigmas, que son las heridas de Cristo en sus manos, pies y costado.

San Francisco está arrodillado en una colina rocosa, vestido con una túnica marrón. En la parte de abajo del cuadro (predela) hay otras escenas relacionadas con la historia de San Francisco.

Originalmente esta obra estaba en una iglesia de Pisa y fue llevada al Louvre por Napoleón.

10- Joven presentado por Venus a las 7 Artes Liberales

Ubicación: Nivel 1, Sala 706 (ala Denon).

Autor: Sandro Botticelli (1475/1500)

En la sala 706 vas a encontrar dos pinturas al fresco realizadas por Botticelli. Son dos de los tres frescos que decoraban el piso principal de la Villa Lemmi.

Esta villa está ubicada cerca de Florencia y, en el siglo XV, perteneció a la familia Tornabuoni.

Si bien, no se sabe bien a quienes representan estos frescos, se cree que se hicieron para conmemorar la boda de Lorenzo Tornabuoni con Giovanna di Maso degli Albizzi.

Qué ver en el Louvre

En uno de los frescos, Lorenzo es presentado por Venus a las 7 Artes Liberales y, en el otro, Giovanna recibe los dones de Venus y las Tres Gracias.

Los frescos combinan así la representación de personas reales con mitológicas, algo muy frecuente en el Renacimiento florentino.

El cuadro más famoso qué ver en el Louvre:

11- La Gioconda

Ubicación: Nivel 1, Sala 711 (ala Denon)

Autor: Leonardo da Vinci – (1503/1519)

Y llegamos a la pintura más famosa que tenés que ver en el Louvre. Es la obra insignia del museo y también de toda la historia del arte.

Probablemente te va a costar verla de cerca. Ya que la sala está siempre abarrotada de gente y la pintura está detrás de un vidrio y de una baranda.

Qué ver en el Louvre

Leonardo la comenzó en 1503 y nunca dejó de trabajar en ella hasta su muerte en 1519.

Parte de su fascinación proviene de los misterios creados alrededor de ella, como la identidad de la retratada.

Sin embargo, lo que se cree es que es el retrato de Lisa Gherardini, esposa de Francesco del Giocondo. Por eso se la llama Mona Lisa o Gioconda.

Pero, como el cuadro lo seguía teniendo Leonardo, se cree que una versión se entregó a Francesco del Giocondo (esta podría ser la que está en el Museo del Prado). Y la del Louvre sería, entonces, otra igual en la que Leonardo siguió trabajando hasta 1519.

También es probable que el rey Francisco I la comprara ya en 1518 (en esa época, Leonardo estaba trabajando para el rey de Francia).

 

 

Pero no te quedes solo con la Gioconda. En el Louvre hay otras obras interesantes de Leonardo da Vinci. En la Sala 710 están, por ejemplo, La Virgen con el Niño y Santa Ana, La Virgen de las RocasLa Belle Ferronnière y San Juan Bautista.

 

12- Las Bodas de Caná

Ubicación: Nivel 1, Sala 711 (ala Denon)

Autor: Paolo Veronese – (1562/1563)

En la misma sala donde está La Gioconda, vas a encontrar otra de las obras que tenés que ver en el Louvre.

Es una de las pinturas enormes del museo. Mide 6,77 metros de altura y 9,94 metros de ancho. El tamaño se debe a que fue pintada para el comedor del monasterio benedictino de San Giorgio Maggiore en Venecia.

Representa una escena bíblica del Nuevo Testamento, en la que Jesús hace su primer milagro convirtiendo el agua en vino durante las bodas de Caná.

Es una escena lujosa y opulenta, con muchos personajes vestidos con ropa de la época renacentista. Están ubicados en un gran salón decorado con mármoles y frescos en el techo.

En el centro del cuadro vas a ver la mesa principal, llena de comida y bebida, donde se sienta Jesús con sus discípulos.

Como buen veneciano, la pintura de Veronese resalta por el uso del color y la luz; la atención al detalle y la composición compleja y ornamental.

 

13- La Muerte de la Virgen de Caravaggio (Sala 712)

Ubicación: Nivel 1, Sala 712 (ala Denon)

Autor: Caravaggio – (1601/1606)

Muchas de las pinturas de Caravaggio están en Roma. Pero en el Louvre podés ver ésta obra que, además, fue una de las más «escandalosas» del pintor barroco.

Había sido encargada para la Iglesia de Santa Maria della Scala en Trastevere, de Roma, y representa el momento de la Muerte de la Virgen María.

Caravaggio se caracterizó por el uso del claroscuro, una técnica en la que se contrastan los tonos oscuros y claros para crear efectos de iluminación dramáticos.

Esto lo usó para enfatizar el realismo, la profundidad y el drama en la escena. Es así como Caravaggio cambió la forma de representar las escenas religiosas.

Pero, algunas de las características de esta obra eran contrarias a la sensibilidad religiosa del momento y fue rechazada por la iglesia.

El realismo de esta pintura fue uno de los problemas. Es una escena cruda y, además, el cuerpo de la Virgen tiene detalles que eran chocantes para la época.

La Virgen está representada como una figura humana muerta, en lugar de dormida, como era habitual. Al no estar idealizada, se la ve hinchada y con la piel arrugada. La pose tampoco era muy decorosa.

Pero, además, Caravaggio usaba personas reales para pintar, y para este cuadro tomó como modelo a una mujer que había muerto ahogada en el Tíber. ¡Y que incluso se creía que era una prostituta! Obviamente, la iglesia la rechazó.

Hoy se la conoce como una de las mejores obras de Caravaggio, pero en su momento generó bastante escándalo.

Otras obras del Renacimiento y el Barroco que ver en el Louvre:

  • En la Sala 711 podés ver obras de Tintoretto, Tiziano y de otros pintores venecianos.
  • Las Salas 710-712-716 forman la Galería grande. Hay obras de pintores del Renacimiento, Manierismo y Barroco italiano. Como Rafael, Correggio, Andrea del Sarto, Rosso Fiorentino, Pontormo, Bronzino, Vasari, Carracci, Guido Reni y Guercino.
  • En la Sala 718 podés ver obras de los españoles Ribera, Murillo y Zurbarán; y en la Sala 719 de Goya.

 

Qué ver en el Louvre:

Obras del romanticismo y del neoclasicismo francés

14- La Libertad guiando al pueblo

Ubicación: Nivel 1, Sala 700 (ala Denon).

Autor: Eugène Delacroix (1830)

Ya pasando a las pinturas del siglo XIX, en la sala 700 hay varias obras de Delacroix. La más famosa es La Libertad guiando al pueblo. 

La Alegoría de la Libertad, con la bandera francesa, conduce al pueblo revolucionario a través de las barricadas.

Qué ver en el Louvre

Si bien, se cree que es una imagen emblemática de la Revolución Francesa, en realidad representa los acontecimientos del 28 de julio de 1830.

La revolución de 1830 fue provocada por el descontento popular hacia Carlos X. Este rey había anulado algunas de las libertades y derechos adquiridos durante la Revolución Francesa de 1789.

Es considerado, entonces, uno de los primeros cuadros políticos de la historia del arte, porque representa un evento significativo de la historia francesa.

También es una obra clave del romanticismo francés del siglo XIX. Captura el sentimiento de la época romántica y su enfoque en la emoción, la pasión y la libertad individual.

Además, Delacroix usó colores dramáticos y la técnica de pinceladas sueltas y expresivas, que son características comunes del romanticismo.

 

15- La Balsa de la Medusa 

Ubicación: Nivel 1, Sala 700 (ala Denon).

Autor: Théodore Géricault (1818/19)

Otra de las obras icónicas del romanticismo francés es La Balsa de la Medusa. 

La pintura representa un evento real: el trágico naufragio del barco francés «Medusa» frente a las costas de Mauritania, en 1816. Unas 150 personas quedaron a la deriva en una balsa improvisada, lo que derivó en enfermedades, hambre y hasta actos de canibalismo.

Géricault se enfocó en el drama de la escena representando a los personajes luchando por sobrevivir en la balsa. Para acentuar el realismo, utilizó partes reales de cuerpos humanos que consiguió en la morgue.

A la izquierda del cuadro, está representada una de las escenas más emotivas, donde un padre resignado sostiene a su hijo ya muerto. Pero, a medida que nos acercamos hacia la derecha vemos como los personajes se esperanzan al ver un barco en el fondo.

Géricault usó una técnica detallada y realista para representar una tragedia de la época, lo que convirtió esta obra en un ícono del romanticismo francés.

El cuadro se planteó, no solo como la reproducción de un suceso real, sino también como crítica, ya que el naufragio se produjo por negligencia de quienes estaban al mando.

El dramatismo y el realismo de esta obra impactaron en el público de la época y en los artistas posteriores.

 

16- La Consagración de Napoleón de David 

Ubicación: Nivel 1, Sala 702 (ala Denon).

Autor: Jacques-Louis David (1806/07)

David fue un pintor del neoclasicismo francés y pintor oficial de Napoleón Bonaparte.

Esta es otra de las obras enormes que tenés que ver en el Louvre: mide 6,21 metros de alto y 9,79 metros de ancho.

Representa el momento en el que Napoleón y Josefina son coronados como emperador y emperatriz, en la Catedral de Notre-Dame, el 2 de diciembre de 1804.

Es también una pintura icónica de la propaganda política napoleónica.

Como obra neoclasicista, se caracteriza por una vuelta a las formas clásicas de la antigua Grecia y Roma. Enfatiza la razón y la claridad en la representación, y se opone al dramatismo y a la emotividad del romanticismo.

Del mismo artista, y también en la misma sala, podés ver, por ejemplo, El juramento de los Horacios (1784) y El Rapto de las Sabinas (1799). Obras también características del neoclasicismo francés.

 

17- La gran Odalisca

Ubicación: Nivel 1, Sala 702 (ala Denon)

Autor: Jean-Auguste-Dominique Ingres (1814)

Ingres es otro de los pintores del neoclasicismo francés.

La Odalisca representa a una mujer joven, semidesnuda, que está recostada en un diván en un harén turco.

Se destaca por la anatomía idealizada, el cuerpo largo y la piel nacarada, que le dan una belleza exótica y misteriosa.

Pero, además de enfatizar la idealización de la belleza clásica, Ingres combinó el neoclasicismo con el interés por Oriente, lo que se conoce como «orientalismo».

Durante los siglos XVIII y XIX, Europa tenía un gran interés en los países orientales, debido en parte a las expediciones de exploración y colonización. Esto llevó a una fascinación con la cultura y las costumbres del Oriente.

El orientalismo se asociaba, también, con una especie de exotismo y sensualidad que era muy atractiva para los artistas y el público.

  • Una obra similar, también de Ingres, es La Bañista, de 1808. Está en el nivel 2, Sala 940 del ala Sully.

 

18- Madame Vigée-Le Brun y su hija Julie

Ubicación: Nivel 1, Sala 702 (ala Denon).

Autora: Marie-Louise-Élizabeth Vigée-Le Brun (1789)

Vigée-Le Brun fue una de las pocas pintoras reconocidas en el siglo XVIII, y una de las retratistas con más encargos en su época.

En este cuadro del Louvre, se representa ella misma con su hija Julie, quien tenía 6 años en el momento del retrato.

Si bien es una obra íntima y personal, la artista, además, se muestra con un pincel y una paleta de colores, haciendo referencia a su profesión de pintora.

Es un ejemplo del retrato rococó de finales del siglo XVIII. La figura de la madre y la hija representan la idea de la maternidad y la familia, un tema muy popular en la época.

 

Qué ver en el Louvre:

Escalera Daru

19- La Victoria de Samotracia 

Otra de las obras icónicas que ver en el Louvre

Ubicación: Nivel 1, Sala 703 (ala Denon – Escalera Daru).

Rodas – Período helenístico (Siglo II a.C.)

La Victoria de Samotracia es otro de los infaltables que tenés que ver en el Louvre. Se descubrió en 1863 en la Isla de Samotracia.

Es una estatua de mármol blanco que representa a la diosa griega Niké (diosa mensajera de la victoria). Fue probablemente realizada para conmemorar la victoria naval de Rodas sobre Antíoco III, rey de Siria.

Qué ver en el Louvre

Niké está en actitud triunfal, con las alas desplegadas y su túnica ondeando al viento.

Está ubicada sobre una base que simula la proa de un barco y está rodeada de agua. Podría ser el momento en el que desciende de los cielos para celebrar la victoria.

Qué ver en el Louvre:

Nivel 2

20- Virgen del Canciller Rolin

Ubicación: Nivel 2, Sala 800 (ala Richelieu).

Autor: Jan van Eyck (1400/1450)

Una de las obras que tenés que ver en el Louvre es la Virgen del Canciller Rolin, del pintor flamenco Jan van Eyck.

Representa a la Virgen María con el Niño junto a San Miguel Arcángel y el donante del cuadro, el canciller Rolin. Detrás de la ventana se ve un paisaje imaginario que incluye un río, una ciudad y una iglesia.

La composición del cuadro es muy detallada y realista y destaca por la habilidad de van Eyck para representar texturas y reflejos en los objetos.

Van Eyck fue uno de los primeros pintores en utilizar el óleo. Esto le permitió aumentar el nivel de detalle y realismo en sus obras.

También fue uno de los artistas más influyentes del Renacimiento flamenco. Si te gustan sus obras no te podés perder el Políptico del Cordero místico que podés ver en la Catedral de San Bavón en Gante.

21- Autorretrato de Durero

Ubicación: Nivel 2, Sala 809 (ala Richelieu).

Autor: Alberto Durero (1493)

A este cuadro se lo conoce también como Autorretrato a los 22 años o Autorretrato con flor de cardo. Podría ser, entonces, un retrato de compromiso, ya que el cardo que sostiene se considera símbolo de fidelidad conyugal.

Durero se representa a sí mismo en primer plano, sobre un fondo oscuro, mirando directamente al espectador con una expresión seria y concentrada.

Es considerado uno de los primeros autorretratos de la historia del arte.

Durero fue el mayor representante del Renacimiento alemán. Esta obra tiene también un valor histórico, ya que se representa antes de su primer viaje a Italia.

  • En la Sala 809, además de otros cuadros de Durero, podés ver obras de Holbein y de Cranach.

 

22- La encajera

Otra de las obras imprescindibles que ver en el Louvre

Ubicación: Nivel 2, Sala 837 (ala Richelieu).

Autor: Johannes Vermeer (1669/1670)

La encajera es otra de las obras imperdibles que tenés que ver en el Louvre.
Realizada por Vermeer en el siglo XVII, se caracteriza por el uso magistral del color, la luz y la perspectiva para crear escenas realistas y detalladas de la vida cotidiana.

Con frecuencia, Vermeer representaba mujeres en interiores domésticos y en actividades simples y tranquilas, como leyendo, escribiendo, tocando música o trabajando en un oficio.

Esta pintura muestra a una mujer sentada, concentrada en su trabajo de encaje.

Estas escenas cotidianas de mujeres en actividades domésticas eran vistas como signos de virtud y se relacionaron también con la moralidad religiosa.

  • En la misma Sala 837 tenés obras de otros neerlandeses, como Gabriel Metsu, Gerard ter Borch, Jacob y Salomon van Ruysdael, Jan Steen y Pieter de Hooch.
  • La Sala 801 está dedicada al pintor flamenco Pedro Pablo Rubens y la Sala 844 a Rembrandt.

Otras obras de Vermeer las podés ver en el Rijksmuseum, de Ámsterdam, y en el Mauritshuis de la La Haya.

23- Alegre Compañía

Ubicación: Nivel 2, Sala 846 (ala Richelieu).

Autora: Judith Leyster (1630)

Esta es otra obra de una pintora, en este caso neerlandesa del siglo XVII. Una de las primeras mujeres en entrar a la Academia de San Lucas de Haarlem, en los Países Bajos.

La obra representa a una pareja, en una especie de taberna con música y bebida.

Este tipo de pinturas, que representan escenas comunes y cotidianas, se conocen como pinturas de género y fueron muy frecuentes en los Países Bajos durante el siglo XVII.

Algunas de sus pinturas fueron comparadas con la de Frans Hals. Tanto, que incluso falsificaban la firma para poder venderlas como obras auténticas de Hals.

Recién en 1893 se descubrió la firma de Leyster y se comenzó a rescatar la obra de la pintora.

  • En la misma Sala 846 también podés ver obras de Frans Hals.

 

24- El tramposo con el as de diamantes

Ubicación: Nivel 2, Sala 912 (ala Sully).

Autor: Georges de la Tour (1636/1640)

Georges de La Tour fue un pintor barroco francés del siglo XVII. Es conocido sobre todo por el uso del claroscuro y por representar escenas cotidianas y a menudo nocturnas.

Los personajes son realistas y representados en situaciones comunes, como músicos, mendigos, artesanos y jugadores de cartas.

El tramposo con el as de diamantes representa a un hombre joven y rico jugando a las cartas. Tiene un as de diamantes escondido en la manga de su camisa, mientras mira hacia el espectador.

La Tour tomó en cuenta los gestos y miradas, que delatan el engaño y la vanidad del joven.

El ambiente es oscuro y la luz viene de una vela que ilumina la escena y crea un fuerte contraste entre la luz y la sombra.

La obra se considera una de las más emblemáticas del artista y una de las mejores representaciones de un juego de cartas en la historia del arte. Probablemente un juego que fue el antepasado del póker moderno.

Su estilo es comparado con el de Caravaggio y Vermeer.

Qué ver en el Louvre:

25- Gabrielle d´Estrées y una de sus hermanas 

Ubicación: Nivel 2, Sala 824 (ala Richelieu).

Anónimo – Escuela de Fontainebleau (1575/1600)

Terminamos el recorrido con las obras que tenés que ver en el Louvre con otro de los cuadros «escandalosos».

Esta pintura es un ejemplo del manierismo francés del siglo XVI, que se conoce como «La segunda Escuela de Fontainebleau».

Muestra a dos mujeres desnudas en una bañera. Una de ellas identificada como Gabrielle d’Estrées, amante del rey Enrique IV de Francia, y la otra posiblemente su hermana.

Gabrielle sostiene un anillo, lo que sugiere su compromiso con el rey. Mientras, su hermana le pellizca un pezón, gesto que daría a entender que Gabrielle, además, está embarazada.

En el fondo del cuadro una escena representa a una mujer, probablemente cosiendo la ropa del futuro bebé.

Esta es una de las pinturas eróticas más famosas de la historia del arte. En el siglo XIX un funcionario del Louvre lo tapó con una tela porque lo consideró demasiado indecente para estar a la vista.

 

Obviamente hay muchísimas obras más para ver en el Louvre. Pero esta selección puede ser un punto de partida para complementar con otras que vayas encontrando mientras recorrés el museo.

Para saber más podés ver también algún libro sobre el Museo del Louvre.

También podés ver:

Qué ver en el Louvre:

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